Respuesta a Greta

Resultado de imagen para greta thunberg

Greta,

No sabría como empezar. “Estimada Greta” quizás sonaría muy formal; “admirada Greta” sería más honesto pero raro; “Querida Greta” abusaría de una relación emocional que es inexistente; y quizás “Maldita Greta” fuera más honesto, no por que haya maldad en ti, todo lo contrario, sino porque hace mucho tiempo un personaje no lograba en mi tanta incomodidad.

Te platico brevemente de mi. Soy un ciudadano promedio. Tengo la ventaja de haber viajado y visto el mundo desde la hermosa perspectiva del 5% y como parte de esa privilegiada proporción, he tenido acceso a salud, casa, ropa y sobretodo educación. Con relación al medio ambiente, hace algunos años participé en una fundación que inició algunos proyectos en comunidades cercanas a la reserva de Montes Azules en Chiapas, y, aunque el esfuerzo sé que tuvo un impacto en esa comunidad, no trascendió como soñábamos. Después continué mi esfuerzo en una fundación dedicada la Educación. Quiero compartirte que este año hemos decidido volcar los esfuerzos de la misma a temas de Educación Ambiental, y tú has sido en gran medida la culpable de este cambio. En mi casa, trato siempre de tener un par de cubetas en mi regadera cuando me baño y usar esa agua para el WC. He disminuido mi consumo de carne sin erradicarlo del todo, evito cada vez más las bolsas de plástico y en general el plástico de único uso… Durante casi 8 años no tuve coche, y mi medio de transporte favorito son mis dos piernas cuando la distancia y el clima me lo permite. Tengo un hijo de 1 año 9 meses y con tu discurso de hoy, en el que nos cuestionas a todos “¿Cómo te atreves?” vi a mi hijo, en un futuro no muy lejano, iracundo, reclamándome cada una de las acciones que he dejado de hacer a partir de ser consciente de esta realidad. ¿Qué mayor incentivo podemos tener para cambiar y movernos a los confines más incómodos que exige la revolución que encabezas, que la propia vida de nuestros hijos? y a pesar de estar convencido sigue siendo muy difícil actuar en congruencia. No sé si sea falta de convicción o simplemente una inercia demasiado poderosa y compleja de combatir. Como cuando enciendo un cigarrillo para apaciguar un deseo instantáneo aun sabiendo que con cada fumada mi posibilidad de vivir una adultez y una vejez sana disminuyen. Es una enorme paradoja que vive dentro de mi, sé que quiero vivir, y al mismo tiempo actúo en el sentido opuesto a mi deseo.

¿Será que somos en el fondo una especie tanto más auto destructiva de lo que nos gusta reconocer? Las guerras y la indiferencia sostendrían esa tesis. Pero no quiero desviarme con la humanidad, cuando el ejercicio de auto entendimiento es de por si complejo. Hoy dormí a mi hijo y tus palabras seguían taladrando mi cabeza. “¿Cómo te atreves?”. Cómo te atreves a comprar un café en un vaso de papel cubierto; Cómo te atreves a fumar los 3 cigarros que se interpusieron en un día con una especial carga de trabajo y de estrés; Cómo te atreves a comprar un vaso (de plástico) de jícamas con chile que no resistí a media mañana y que ponderé más sano que una bolsa de papas; ¿Cómo se convierte uno en lo que tú esperas cuando has puesto la vara tan alta?

Y por eso, Maldita Greta, tu movimiento quizás esté condenado al fracaso de cualquier utopía, porque cambiar el clima es una tarea tanto más pequeña si la comparamos con el cambio que tenemos que hacer internamente para lograrlo. No hay calor que nos haga sentir más incómodos que revirar nuestros hábitos mas enquistados, muchos de los cuales contribuyen a esa temperatura creciente, a esa inconsciencia con la que todos los días tomamos pequeñas decisiones que podrían ser diferentes, pero que por comodidad, desidia, o simplemente falta de congruencia, decidimos ignorar.

Por eso, Maldita Greta, es que te has vuelto Maldita, porque ahora la incomodidad de esa incongruencia se hace más grande y más molesta. Y ahora un vasito de unicel en las manos de otra persona me provoca un “¿Cómo te atreves?” impronunciable, porque quizás otro día ese vaso esté en mis manos, o porque no siento mis manos libres de unicel como para lanzar la primera piedra. Y porque tampoco creo que el cambio esté en la confrontación y en la violencia. ¿O sí? Maldita Greta que hasta los valores más fundamentales estás poniendo en duda.

Tengo que confesarte que soy más parte del problema que de la solución. Soy economista y he participado de la premisa de que más es mejor, y que si obtenemos más recursos, más dinero, más utilidades e ingresos, y por ende más consumo, estamos en una curva de indiferencia más lejana al origen. En palabras mundanas, en un lugar teórico de mayor bienestar. Pero Maldita Greta, hasta eso has venido a cuestionar. Curiosa paradoja que el estado de mayor bienestar sea el más lejano al origen. Cuando quizás todo debería ser al revés. Que los humanos buscáramos trabajar menos, para generar menos, para consumir menos. Y entonces valorar la realidad que tenemos frente y que, al viajar menos, abrazáramos nuestro espacios vitales con un cariño distinto. Dejar de comprar por reflejo, pasar de lo barato a lo bueno, y de lo desechable a lo duradero, siempre colando nuestras decisiones por lo que es verdaderamente importante: El origen, la necesidad, la funcionalidad, la durabilidad. Cuando digo el origen me refiero del producto y de todos nosotros. El origen y el destino. Lo verdaderamente útil, la necesidad de encontrar nuestras economías en el no desperdicio, y no en la necesidad absurda de tener más para sólo desbordar los rellenos sanitarios de cosas que fueron. Una cosmovisión tan materialista que sólo le de un valor material a las cosas, y entonces poder liberar nuestro tiempo, nuestro potencial, nuestro espíritu en lo verdaderamente importante. El servicio, la salud, el amor, nuestras relaciones fundamentales, las causas, como la tuya, que nos llenan de propósito y energía. Convertirnos en verdaderos héroes de nuestro tiempo, y no seguidores de los falsos profetas de la felicidad y bienestar que nos encontramos en cada publicación pagada.

Y ahora, Maldita Greta, que has marcado el camino de la incomodidad del cambio, con las razones y el corazón necesario para volverlo inevitable, no seguirte ya no es opción, incomodar a otros parte del propio camino, y Maldita Greta, espero que lo logremos juntos y mi hijo pueda verme en unos años y decir “gracias por atreverte”.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s